Por María Inés del Árbol
Especial para lanacion.com
Cada vez son más los jóvenes que quieren cambiar de trabajo. Búsqueda de un aumento de sueldo, necesidad de sentirse "más cómodos" en el ambiente laboral o inquietud propia de la generación "Y", que no puede permanecer mucho tiempo quieta, son los principales motores del cambio constante.
Entre todos estos motivos, la búsqueda de una mayor remuneración se impone. Según una encuesta realizada por la Universidad de Palermo entre estudiantes y recién graduados, el 40% de quienes quieren cambiar de empleo tiene una motivación económica.
La segunda causa más mencionada entre los jóvenes para decidir un cambio es el mal clima laboral. Una frase muy conocida afirma "uno no se cambia de trabajo, se cambia de jefe" y esto, en el caso de los jóvenes, se potencia. La generación "Y" busca en los jefes guías y contención. Necesitan un referente que los ayude en el aprendizaje de manera cordial y, sobre todo, rápida.
El tercer motivo que mueve al cambio, la inquietud propia de la generación "Y", reúne los aspectos anteriores y suma otros, como la facilidad para aburrirse con una tarea repetitiva. Los jóvenes requieren todo el tiempo nuevos desafíos y un trabajo al que le puedan otorgar un sentido. Si no crecen en la empresa rápidamente, o aún si lo hacen, optan por el cambio. El equilibro entre la vida personal y la profesional también es clave para ellos y, si una compañía no respeta sus tiempos, no dudan en abandonarla.
Estos jóvenes, que en su mayoría se sumaron al mercado laboral después del 2005, estaban acostumbrados a un contexto que les permitía el cambio, en constante pugna por "talentos". No habían experimentado aún el desempeño en un marco de recesión. Hoy, la necesidad constante de cambio de los jóvenes no encuentra correlato en la situación económica: una encuesta del INDEC, publicada en junio, afirma que disminuyó la cantidad de empresas que buscan trabajadores (del 37% con búsquedas abiertas en el 2008 se pasó al 26% en el 2009).
Otro estudio, llevado a cabo por la empresa Manpower, muestra que las expectativas de contratación han alcanzado su nivel más bajo desde que se empezó a realizar el informe, a principios del 2007. En el relevamiento, el 79% de las empresas consultadas respondió que no piensa modificar su planta en el tercer trimestre, mientras que un 11% planea reducirlas y el 8%, aumentarlas.
Ante esta situación, las reglas de juego a las que estaban acostumbrados los jóvenes cambian y es el momento de buscar "nuevos formatos" de trabajo. Así, por ejemplo, ser "entrepreneur" se convierte en una excelente opción. Según la encuesta ya mencionada de la Universidad de Palermo, un 25% de los jóvenes preferiría trabajar en una empresa propia. Tal vez sea este el momento de comenzar.
Otra alternativa, para esta generación siempre ávida de cambios, es aplicar a los programas "Work and travel". Si bien las oportunidades para trabajar en el exterior se redujeron en el último tiempo, todavía son muchos los programas para viajar y ganar experiencia profesional, aprender o perfeccionar otro idioma y juntar dinero.
También se vuelve una posibilidad atractiva trabajar para las grandes compañías de manera free lance. Amantes de la tecnología, los jóvenes pueden ofrecer servicios de diseño, de redacción, legal, etc. desde afuera de la planta estable de la empresa. Más tiempo para ellos, menos costos para las empresas, ecuación ideal.
El cambio del modelo conocido puede ofrecer a la generación "Y" la excusa ideal para "ponerse la mochila al hombro", desarrollar a pleno su potencial y generar nuevas oportunidades.
La autora es coordinadora del Departamento de Desarrollo Profesional de la Universidad de Palermo
Extraído del Diario La Nación del día 6 de septiembre de 2009. Enlace: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1169429
Especial para lanacion.com
Cada vez son más los jóvenes que quieren cambiar de trabajo. Búsqueda de un aumento de sueldo, necesidad de sentirse "más cómodos" en el ambiente laboral o inquietud propia de la generación "Y", que no puede permanecer mucho tiempo quieta, son los principales motores del cambio constante.
Entre todos estos motivos, la búsqueda de una mayor remuneración se impone. Según una encuesta realizada por la Universidad de Palermo entre estudiantes y recién graduados, el 40% de quienes quieren cambiar de empleo tiene una motivación económica.
La segunda causa más mencionada entre los jóvenes para decidir un cambio es el mal clima laboral. Una frase muy conocida afirma "uno no se cambia de trabajo, se cambia de jefe" y esto, en el caso de los jóvenes, se potencia. La generación "Y" busca en los jefes guías y contención. Necesitan un referente que los ayude en el aprendizaje de manera cordial y, sobre todo, rápida.
El tercer motivo que mueve al cambio, la inquietud propia de la generación "Y", reúne los aspectos anteriores y suma otros, como la facilidad para aburrirse con una tarea repetitiva. Los jóvenes requieren todo el tiempo nuevos desafíos y un trabajo al que le puedan otorgar un sentido. Si no crecen en la empresa rápidamente, o aún si lo hacen, optan por el cambio. El equilibro entre la vida personal y la profesional también es clave para ellos y, si una compañía no respeta sus tiempos, no dudan en abandonarla.
Estos jóvenes, que en su mayoría se sumaron al mercado laboral después del 2005, estaban acostumbrados a un contexto que les permitía el cambio, en constante pugna por "talentos". No habían experimentado aún el desempeño en un marco de recesión. Hoy, la necesidad constante de cambio de los jóvenes no encuentra correlato en la situación económica: una encuesta del INDEC, publicada en junio, afirma que disminuyó la cantidad de empresas que buscan trabajadores (del 37% con búsquedas abiertas en el 2008 se pasó al 26% en el 2009).
Otro estudio, llevado a cabo por la empresa Manpower, muestra que las expectativas de contratación han alcanzado su nivel más bajo desde que se empezó a realizar el informe, a principios del 2007. En el relevamiento, el 79% de las empresas consultadas respondió que no piensa modificar su planta en el tercer trimestre, mientras que un 11% planea reducirlas y el 8%, aumentarlas.
Ante esta situación, las reglas de juego a las que estaban acostumbrados los jóvenes cambian y es el momento de buscar "nuevos formatos" de trabajo. Así, por ejemplo, ser "entrepreneur" se convierte en una excelente opción. Según la encuesta ya mencionada de la Universidad de Palermo, un 25% de los jóvenes preferiría trabajar en una empresa propia. Tal vez sea este el momento de comenzar.
Otra alternativa, para esta generación siempre ávida de cambios, es aplicar a los programas "Work and travel". Si bien las oportunidades para trabajar en el exterior se redujeron en el último tiempo, todavía son muchos los programas para viajar y ganar experiencia profesional, aprender o perfeccionar otro idioma y juntar dinero.
También se vuelve una posibilidad atractiva trabajar para las grandes compañías de manera free lance. Amantes de la tecnología, los jóvenes pueden ofrecer servicios de diseño, de redacción, legal, etc. desde afuera de la planta estable de la empresa. Más tiempo para ellos, menos costos para las empresas, ecuación ideal.
El cambio del modelo conocido puede ofrecer a la generación "Y" la excusa ideal para "ponerse la mochila al hombro", desarrollar a pleno su potencial y generar nuevas oportunidades.
La autora es coordinadora del Departamento de Desarrollo Profesional de la Universidad de Palermo
Extraído del Diario La Nación del día 6 de septiembre de 2009. Enlace: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1169429
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