Un 25% dla población padece trastornos de ansiedad. De esa cifra, se estima que un 13% tiene fobia social.
Se calcula que 250 mil personas sufren esta patología en la provincia.
La tecnología los aísla aún más del mundo real. Algunas personas llegan a transformarse en discapacitados laborales.
Algunos sienten la presencia de un gran monstruo en la plaza 9 de Julio y en las peatonales. Adrenalina, desesperación y rápido caminar. Ellos escuchan los ahogados y desesperados latidos del corazón. La piel tampoco soporta y deja caer gotas de sudor. Son efectos que despierta el temido ogro: la multitud.
Se trata de la fobia social, uno de los principales trastornos de ansiedad que padecen los salteños, según especialistas.
Decenas de pensadores escribieron interminables líneas sobre la condición social del hombre. Pero circular un par de minutos con personas alrededor provoca un sacudón emocional y un fuerte dolor de cabeza en más de uno.
Según Gustavo Vacaflores, director de Fobia Club Salta, se estima que un 25 por ciento de la población tiene algún tipo de trastorno de ansiedad. Esto implica temor a ser evaluado ante un grupo de gente, dificultad para hablar en público, rendir exámenes, comer en público, relacionarse con desconocidos o con seres del sexo opuesto.
El médico psiquiatra marcó la diferencia entre trastorno y timidez. "La persona que padece ansiedad evita estas situaciones que le provocan momentos desagradables". La prevalencia es que una persona de cada cuatro padece estas ansiedades y se calcula que son alrededor de 250 mil salteños.
"La fobia social, ansiedad social o miedo a la gente es uno de los principales trastornos de ansiedad. El porcentaje alcanza un 13 por ciento. Cachetes color rojo por el calor corporal, malestar, sudor, no poder mantener la mirada fija en una conversación cara a cara son síntomas clave para este tipo de fobia", explicó Vacaflores.
Estas personas huyen, escapan y evitan el contacto con la muchedumbre. Son capaces de pagar fortunas para no hacer colas en los bancos ni participar de una conferencia. Es una pesadilla ir a una maratón, a un recital o saltar en la tribuna popular de una cancha de fútbol.
Es una ansiedad multicausal que mayormente aparece en la adolescencia. Hay una predisposición biológica y complicaciones neuroquímicas, explicó Vacaflores. Para cada paciente existe un tratamiento. "Algunos reciben psicofármacos que corrigen la parte neuroquímica del cerebro. Otros sólo siguen un tratamiento de terapia cognitivo comportamental que apuntará a modificar sus reacciones y sus modos de pensar", agregó el profesional.
Los fóbicos sociales también padecen agorafobia, temor a alejarse del hogar, caminar por las calles y viajar en colectivo.
Vacaflores señaló que si bien es cierto que predominan las fobias sociales, "la gente llega al consultorio tras sufrir un ataque de pánico".
Servicios médicos
Al sentir taquicardia y mareos ante una situación de crisis, la persona se hará atender por un servicio de emergencia. Luego llegarán los estudios médicos.
Vacaflores dijo que el individuo "se convierte en un alto consumidor de servicios médicos. Se realiza electrocardiogramas, resonancias magnéticas, electroencefalogramas, endoscopías y todo tipo de análisis. Los resultados dan normales. A unos cuantos les dicen que se trata de nervios o estrés. Ante la desesperación, muchos acuden a los curanderos". Finalmente, y luego de idas y venidas, se empieza a hablar de trastornos de ansiedad y fobias.
Las mujeres son más vulnerables ante estas situaciones. Vacaflores informó que por cada tres mujeres con trastorno de ansiedad, un solo hombre la padece. "Quizá tenga que ver con una cuestión de género, la mujer siempre fue señalada como el sexo débil y se permite manifestar estas cosas. Pero el varón consulta más rápido que las señoras".
Los pro y los contra de la utilización de la tecnología
En la actualidad, pagar las boletas de celular, tarjetas de crédito y otros servicios puede tardar un par de segundos.
Ni siquiera es necesario abandonar la casa para cumplir con esas obligaciones. Hasta el "rapimoto" es una solución para no poner los pies en bancos ni en casas de pago.
Internet logró un cambio en el ritmo de la ciudad. Estas nuevas tecnologías son cada vez más utilizadas por los fóbicos sociales para cumplir con sus obligaciones.
Vacaflores destacó que los que padecen el miedo a la gente se sienten cómodos frente a la computadora. Es que las relaciones sociales virtuales les permiten mantenerse en el anonimato.
"No es sorpresa si un anciano finge ser un joven atlético, rubio de ojos azules. Y si una mujer se baja unos kilos demás. Lo cierto es que al no existir el contacto cara a cara, los fóbicos no transpiran las manos ni se les ponen rojos los cachetes", comentó el médico.
Es decir que su estado puede deteriorarse aún más si el mundo virtual es el que más habita.
Discapacidades y alcohol
Los trastornos no sólo afectan las relaciones interpersonales. También pueden perjudicar una impecable carrera laboral. "Si una persona asciende de cargo jerárquico, se le complicará a la hora de hablar con los empleados. Y si una azafata tiene aerofobia, será un condicionante. Es un trastorno discapacitante a nivel laboral", sostuvo Vacaflores.
Los sueños de recibir un título secundario o universitario se esfumarán si también aparecen los miedos a rendir frente a un tribunal de profesores. El chico estudiará día y noche, pero al momento de demostrar su conocimiento, una "nube" lo bloqueará.
Al referirse a los adolescentes, Vacaflores se mostró preocupado. "¿Cuál es principal socializador entre los chicos?". Tras un segundo de silencio, la respuesta fue: el alcohol. Es que los que padecen los miedos sociales encuentran en una cerveza o una copa de vino, un remedio motivador para poder "encarar" a las jovencitas. "Los desinhibe y empiezan a automedicarse con las bebidas alcohólicas. Ocurre en reuniones de amigos de chicos desde los 15 años", manifestó el profesional.
Vencer los temores
Mario Baracus era el personaje robusto y moreno de la histórica serie de televisión Brigada A. Nadie podía creer que tuviera miedo a los aviones. Había que dormirlo para que pudiera viajar. Era grandote y peleaba con todos, pero tenía aereofobia. Una historia que se cuenta con asombro.
Aunque resulte increíble, existen individuos que temen pasar por la plaza 9 de Julio. Es que les provocan pánico las plumas de las palomas.
"Hay personas que les tienen miedo a las víboras, sin embargo viven en el piso número 16 de un monoblock. Es ilógico pero no lo pueden manejar", manifestó el doctor Vacaflores. Miedo a las arañas, el encierro, las víboras y otros seres vivos y objetos son motivos de consulta en Fobia Club. La institución pertenece a una red nacional que se encarga de capacitar y asistir a quienes sufren trastornos de ansiedad y depresión. Estos trastornos no son hereditarios. Pero pasan de padres a hijos a través de la observación de comportamientos.
"El chico ve cómo se relaciona el padre con el entorno. En el jardín de infantes se los conoce como niños periféricos. No se integran ni juegan con sus compañeros. La situación salta a la luz cuando hay una reunión de padres y el adulto se aleja, evita ingresar al salón", relató Vacaflores. Existen familias enteras que son víctimas de los trastornos de ansiedad.
Extraído de: http://www.eltribuno.info/salta/diario/2009/09/06/salta/miedo-a-la-gente-la-fobia-que-mas-afecta-a-los-saltenos
Se calcula que 250 mil personas sufren esta patología en la provincia.
La tecnología los aísla aún más del mundo real. Algunas personas llegan a transformarse en discapacitados laborales.
Algunos sienten la presencia de un gran monstruo en la plaza 9 de Julio y en las peatonales. Adrenalina, desesperación y rápido caminar. Ellos escuchan los ahogados y desesperados latidos del corazón. La piel tampoco soporta y deja caer gotas de sudor. Son efectos que despierta el temido ogro: la multitud.
Se trata de la fobia social, uno de los principales trastornos de ansiedad que padecen los salteños, según especialistas.
Decenas de pensadores escribieron interminables líneas sobre la condición social del hombre. Pero circular un par de minutos con personas alrededor provoca un sacudón emocional y un fuerte dolor de cabeza en más de uno.
Según Gustavo Vacaflores, director de Fobia Club Salta, se estima que un 25 por ciento de la población tiene algún tipo de trastorno de ansiedad. Esto implica temor a ser evaluado ante un grupo de gente, dificultad para hablar en público, rendir exámenes, comer en público, relacionarse con desconocidos o con seres del sexo opuesto.
El médico psiquiatra marcó la diferencia entre trastorno y timidez. "La persona que padece ansiedad evita estas situaciones que le provocan momentos desagradables". La prevalencia es que una persona de cada cuatro padece estas ansiedades y se calcula que son alrededor de 250 mil salteños.
"La fobia social, ansiedad social o miedo a la gente es uno de los principales trastornos de ansiedad. El porcentaje alcanza un 13 por ciento. Cachetes color rojo por el calor corporal, malestar, sudor, no poder mantener la mirada fija en una conversación cara a cara son síntomas clave para este tipo de fobia", explicó Vacaflores.
Estas personas huyen, escapan y evitan el contacto con la muchedumbre. Son capaces de pagar fortunas para no hacer colas en los bancos ni participar de una conferencia. Es una pesadilla ir a una maratón, a un recital o saltar en la tribuna popular de una cancha de fútbol.
Es una ansiedad multicausal que mayormente aparece en la adolescencia. Hay una predisposición biológica y complicaciones neuroquímicas, explicó Vacaflores. Para cada paciente existe un tratamiento. "Algunos reciben psicofármacos que corrigen la parte neuroquímica del cerebro. Otros sólo siguen un tratamiento de terapia cognitivo comportamental que apuntará a modificar sus reacciones y sus modos de pensar", agregó el profesional.
Los fóbicos sociales también padecen agorafobia, temor a alejarse del hogar, caminar por las calles y viajar en colectivo.
Vacaflores señaló que si bien es cierto que predominan las fobias sociales, "la gente llega al consultorio tras sufrir un ataque de pánico".
Servicios médicos
Al sentir taquicardia y mareos ante una situación de crisis, la persona se hará atender por un servicio de emergencia. Luego llegarán los estudios médicos.
Vacaflores dijo que el individuo "se convierte en un alto consumidor de servicios médicos. Se realiza electrocardiogramas, resonancias magnéticas, electroencefalogramas, endoscopías y todo tipo de análisis. Los resultados dan normales. A unos cuantos les dicen que se trata de nervios o estrés. Ante la desesperación, muchos acuden a los curanderos". Finalmente, y luego de idas y venidas, se empieza a hablar de trastornos de ansiedad y fobias.
Las mujeres son más vulnerables ante estas situaciones. Vacaflores informó que por cada tres mujeres con trastorno de ansiedad, un solo hombre la padece. "Quizá tenga que ver con una cuestión de género, la mujer siempre fue señalada como el sexo débil y se permite manifestar estas cosas. Pero el varón consulta más rápido que las señoras".
Los pro y los contra de la utilización de la tecnología
En la actualidad, pagar las boletas de celular, tarjetas de crédito y otros servicios puede tardar un par de segundos.
Ni siquiera es necesario abandonar la casa para cumplir con esas obligaciones. Hasta el "rapimoto" es una solución para no poner los pies en bancos ni en casas de pago.
Internet logró un cambio en el ritmo de la ciudad. Estas nuevas tecnologías son cada vez más utilizadas por los fóbicos sociales para cumplir con sus obligaciones.
Vacaflores destacó que los que padecen el miedo a la gente se sienten cómodos frente a la computadora. Es que las relaciones sociales virtuales les permiten mantenerse en el anonimato.
"No es sorpresa si un anciano finge ser un joven atlético, rubio de ojos azules. Y si una mujer se baja unos kilos demás. Lo cierto es que al no existir el contacto cara a cara, los fóbicos no transpiran las manos ni se les ponen rojos los cachetes", comentó el médico.
Es decir que su estado puede deteriorarse aún más si el mundo virtual es el que más habita.
Discapacidades y alcohol
Los trastornos no sólo afectan las relaciones interpersonales. También pueden perjudicar una impecable carrera laboral. "Si una persona asciende de cargo jerárquico, se le complicará a la hora de hablar con los empleados. Y si una azafata tiene aerofobia, será un condicionante. Es un trastorno discapacitante a nivel laboral", sostuvo Vacaflores.
Los sueños de recibir un título secundario o universitario se esfumarán si también aparecen los miedos a rendir frente a un tribunal de profesores. El chico estudiará día y noche, pero al momento de demostrar su conocimiento, una "nube" lo bloqueará.
Al referirse a los adolescentes, Vacaflores se mostró preocupado. "¿Cuál es principal socializador entre los chicos?". Tras un segundo de silencio, la respuesta fue: el alcohol. Es que los que padecen los miedos sociales encuentran en una cerveza o una copa de vino, un remedio motivador para poder "encarar" a las jovencitas. "Los desinhibe y empiezan a automedicarse con las bebidas alcohólicas. Ocurre en reuniones de amigos de chicos desde los 15 años", manifestó el profesional.
Vencer los temores
Mario Baracus era el personaje robusto y moreno de la histórica serie de televisión Brigada A. Nadie podía creer que tuviera miedo a los aviones. Había que dormirlo para que pudiera viajar. Era grandote y peleaba con todos, pero tenía aereofobia. Una historia que se cuenta con asombro.
Aunque resulte increíble, existen individuos que temen pasar por la plaza 9 de Julio. Es que les provocan pánico las plumas de las palomas.
"Hay personas que les tienen miedo a las víboras, sin embargo viven en el piso número 16 de un monoblock. Es ilógico pero no lo pueden manejar", manifestó el doctor Vacaflores. Miedo a las arañas, el encierro, las víboras y otros seres vivos y objetos son motivos de consulta en Fobia Club. La institución pertenece a una red nacional que se encarga de capacitar y asistir a quienes sufren trastornos de ansiedad y depresión. Estos trastornos no son hereditarios. Pero pasan de padres a hijos a través de la observación de comportamientos.
"El chico ve cómo se relaciona el padre con el entorno. En el jardín de infantes se los conoce como niños periféricos. No se integran ni juegan con sus compañeros. La situación salta a la luz cuando hay una reunión de padres y el adulto se aleja, evita ingresar al salón", relató Vacaflores. Existen familias enteras que son víctimas de los trastornos de ansiedad.
Extraído de: http://www.eltribuno.info/salta/diario/2009/09/06/salta/miedo-a-la-gente-la-fobia-que-mas-afecta-a-los-saltenos
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