¿Qué es el ADD?
Consiste en un conjunto de signos, de síntomas, que tiene unas facilitación de base neurobiológica y que abarcan una gran dimensión.
Tiene que ver con tres grupos de comportamiento que se refieren a:
1. La posibilidad de atender,
2. La impulsividad,
3. Hiperactividad (que puede o no estar presente)
1. La posibilidad de atender,
2. La impulsividad,
3. Hiperactividad (que puede o no estar presente)
Hasta que no se completa una evaluación apropiada, Ud. solo puede suponer que el niño puede tener ADHD.
1. De tipo inatento, cuyos signos incluyen:
Incapacidad de prestar atención a los detalles o una tendencia a cometer errores en la escuela o en otras situaciones simplemente por descuidos
Dificultad en prestar atención de forma continua durante tareas o actividades de juego
Problemas aparentes de audición
Dificultad siguiendo instrucciones
Problemas relacionados con las actividades de organización
Tendencia a evitar las actividades que requieran esfuerzo mental
Tendencia a perder objetos como juguetes, cuadernos o deberes escolares
Distracción
Olvido de las actividades diarias
2. De tipo hiperactivo-impulsivo, con síntomas que incluyen:
Intranquilidad o gestos corporales que denotan timidez
Dificultad en permanecer sentado
Correr o escalar de forma excesiva
Dificultad para jugar de forma tranquila
Sensación de estar siempre "deprisa"
Hablar en exceso
Responder impulsivamente a preguntas sin escuchar previamente el contenido de estas
Dificultad al esperar por un turno o al esperar en una fila
Tendencia a interrumpir o entrometerse
3. De tipo combinado, el cual incluye una combinación de los tipos anteriores y es el más común
A pesar de que puede ser retador criar a niños(as) con ADHD, es importante recordar que los niños que padecen este síndrome no son "malos," o "están actuando," y no se debe pensar que están comportándose de esa forma a propósito. Los niños(as) diagnosticados con ADHD tienen dificultad controlando su comportamiento sin medicamentos o terapia del comportamiento.
Incapacidad de prestar atención a los detalles o una tendencia a cometer errores en la escuela o en otras situaciones simplemente por descuidos
Dificultad en prestar atención de forma continua durante tareas o actividades de juego
Problemas aparentes de audición
Dificultad siguiendo instrucciones
Problemas relacionados con las actividades de organización
Tendencia a evitar las actividades que requieran esfuerzo mental
Tendencia a perder objetos como juguetes, cuadernos o deberes escolares
Distracción
Olvido de las actividades diarias
2. De tipo hiperactivo-impulsivo, con síntomas que incluyen:

Intranquilidad o gestos corporales que denotan timidez
Dificultad en permanecer sentado
Correr o escalar de forma excesiva
Dificultad para jugar de forma tranquila
Sensación de estar siempre "deprisa"
Hablar en exceso
Responder impulsivamente a preguntas sin escuchar previamente el contenido de estas
Dificultad al esperar por un turno o al esperar en una fila
Tendencia a interrumpir o entrometerse
3. De tipo combinado, el cual incluye una combinación de los tipos anteriores y es el más común
A pesar de que puede ser retador criar a niños(as) con ADHD, es importante recordar que los niños que padecen este síndrome no son "malos," o "están actuando," y no se debe pensar que están comportándose de esa forma a propósito. Los niños(as) diagnosticados con ADHD tienen dificultad controlando su comportamiento sin medicamentos o terapia del comportamiento.
Diagnóstico
Es fundamental que consulte a su médico para realizar exámenes físicos, así como también que sea
evaluado en la institución escolar, y por psicólogos, es necesario el trabajo interdisciplinario. Ya que muchos sabemos que actualmente el sistema escolar está desbordado y los diagnósticos de ADHD abundan, como una manera de apaliar el estrés de los profesionales de la educación, manteniendo calmados a los niños mediante medicación adecuada, es sorprendente como aumentó el número de consumo de tranquilizantes en niños menores de 15 años. Por lo tanto es necesario un diagnóstico adecuado y sobre todo no "etiquetar" con el mismo al niño. Ya que es traumático para un niño llevar el diagnóstico como carta de presentación, por lo cual hay que ser muy cuidadosos a la hora de expresar una conclusión.
evaluado en la institución escolar, y por psicólogos, es necesario el trabajo interdisciplinario. Ya que muchos sabemos que actualmente el sistema escolar está desbordado y los diagnósticos de ADHD abundan, como una manera de apaliar el estrés de los profesionales de la educación, manteniendo calmados a los niños mediante medicación adecuada, es sorprendente como aumentó el número de consumo de tranquilizantes en niños menores de 15 años. Por lo tanto es necesario un diagnóstico adecuado y sobre todo no "etiquetar" con el mismo al niño. Ya que es traumático para un niño llevar el diagnóstico como carta de presentación, por lo cual hay que ser muy cuidadosos a la hora de expresar una conclusión. {Prohibida la copia o redistribución de este material}
¿Como puedo saber si mi niño tiene AD/HD?
"Desafortunadamente no existe ningún examen simple como, por ejemplo un examen de sangre u orina para determinar si el niño tiene este desorden. Es bastante complicado diagnosticar el AD/HD, se puede comparar a un rompecabezas. Para llegar a un diagnóstico preciso se requiere una evaluación llevada a cabo por un profesional bien preparado (generalmente un pediatra que se especializa en el desarrollo del niño, un psicólogo de niños, un psiquiatra, o un neurólogo pediatra) que conoce mucho sobre AD/HD y todos los otros desórdenes que pueden tener síntomas similares a aquéllas del AD/HD. Hasta que el médico no haya coleccionado y evaluado toda la información necesaria, él o ella deberá seguir la misma regla empírica que el padre o maestro que ha observado la conducta y sospecha que el niño pueda tener el desorden: Suponer que el niño puede tener AD/HD.
El diagnóstico de AD/HD se hace en base a síntomas que han sido observados en situaciones múltiples. Esto quiere decir que la persona que hace la evaluación deberá usar fuentes múltiples para coleccionar la información necesaria. El diagnóstico adecuado de AD/HD incluye los siguientes elementos:
1. Un historial médico y familiar completo
2. Un examen físico
3. Entrevistas con los padres, el niño, y el maestro del niño
4. Escalas para medir la conducta, completadas por los padres y maestros
5. Observación del niño
6. Una variedad de pruebas psicológicas para medir la inteligencia y ajuste socio-emocional, y para indicar la presencia de discapacidades específicas del aprendizaje.
Es importante darse cuenta que, casi característicamente, los niños con AD/HD a menudo se comportan bien en nuevas situaciones, especialmente aquéllas con una persona. Por lo tanto, un experto bien preparado en hacer un diagnóstico sabe que no debe tomar una determinación basada sólo en la conducta del niño durante el rato que pasan juntos.
Los exámenes médicos sofisticados--como por ejemplo el "EEG" (para medir la actividad eléctrica del cerebro) o "MRI" (un rayo X para fotografiar la anatomía del cerebro)--NO constituyen parte de la evaluación rutinaria. Tales exámenes se hacen sólo cuando el médico experto en hacer el diagnóstico sospecha otro problema, y aquellos casos son raros. De igual manera, la tomografía para estudiar la emisión de positrones (PET Scan) ha sido utilizada recientemente para propósitos de estudio, aunque no forma parte de la evaluación.
Tras completar la evaluación, el experto en hacer el diagnóstico hará una de las siguientes tres determinaciones:
1. el niño tiene AD/HD;
2. el niño no tiene AD/HD aunque sus dificultades son el resultado de otro desorden u otros factores; o
3. el niño tiene AD/HD y otro desorden (una condición co-existente).
Para tomar la primera determinación -- que el niño tiene AD/HD -- el profesional considera los resultados en relación a los criterios establecidos en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (IV edición), el DSM-IV de la American Psychiatric Association (1994). Un criterio muy importante para el diagnóstico es que los síntomas del niño deberán estar presentes anterior a los siete años de edad. Ellos deberán ser, además, inapropiados a la edad del niño y causar impedimentos clínicamente significantes en el funcionamiento social y académico.
Para tomar la segunda determinación -- que las dificultades del niño son el resultado de otro desorden u otros factores -- el profesional considera aquellos criterios excluyentes encontrados en el DSM-IV y sus conocimientos de desórdenes con sintomalogía similar. De acuerdo al DSM-IV, "Desorden Deficitario de la Atención e Hiperactividad no es diagnosticado si los síntomas se pueden explicar mejor por otro desorden mental (por ejemplo, trastorno del estado de ánimo, trastorno de ansiedad, trastorno disociativo, trastorno de la personalidad, cambio de personali-dad por causa de una condición médica general, o un desorden relacionado al abuso de substancias). En todos estos desórdenes, los síntomas de falta de atención comienzan típicamente después de los 7 años de edad, y la historia de ajuste escolar durante la niñez no se caracteriza por una conducta disruptiva ni por quejas del maestro sobre la falta de atención, hiperactividad, o conducta impulsiva" (APA, 1994, pág. 83).
Además, aquellos factores que causan tensión psico-social como por ejemplo, el divorcio de los padres, abuso de niños, la muerte de un ser querido, rupturas en el ambiente (tales como un cambio de residencia o escuela), u otros desastres pueden resultar en síntomas temporáneos de falta de atención, impulsividad, y sobreactividad. Bajo estas circunstancias, los síntomas generalmente surgen repentinamente y por lo tanto, no tendrían una historia de largo plazo. Por supuesto, el niño puede tener AD/HD y al mismo tiempo experimentar tensión psico-social, así es que tales eventos no significan que se debe automáticamente descartar la existencia de AD/HD.
Para tomar la tercera determinación--que el niño tiene AD/HD y una condición co-existente--la persona que hace la evaluación debe primero estar conciente de que AD/HD puede y a menudo sí existe junto con otras dificultades, especialmente discapacidades del aprendizaje, desorden de oposición desafiante, y desorden de la conducta. Todos los factores deben ser considerados para asegurar que las dificultades del niño sean evaluadas y manejadas compren-sivamente.
Claramente, el diagnóstico no es tan fácil como leer una lista de síntomas y luego decir, "¡Este niño tiene AD/HD!" Este Briefing Paper explora el asunto del diagnóstico en detalle, porque nadie quiere que los niños sean mal diagnosticados. Mientras más sabemos como padres, más podemos ayudar a nuestros niños a tener éxito. Probablemente no será necesario que aprendamos a utilizar el DSM-IV, pero sí necesitamos saber que la persona que hace la evaluación de nuestro niño está usando los criterios específicos para AD/HD y todos los componentes para una evaluación comprensiva.
El diagnóstico de AD/HD se hace en base a síntomas que han sido observados en situaciones múltiples. Esto quiere decir que la persona que hace la evaluación deberá usar fuentes múltiples para coleccionar la información necesaria. El diagnóstico adecuado de AD/HD incluye los siguientes elementos:
1. Un historial médico y familiar completo
2. Un examen físico
3. Entrevistas con los padres, el niño, y el maestro del niño
4. Escalas para medir la conducta, completadas por los padres y maestros
5. Observación del niño
6. Una variedad de pruebas psicológicas para medir la inteligencia y ajuste socio-emocional, y para indicar la presencia de discapacidades específicas del aprendizaje.
Es importante darse cuenta que, casi característicamente, los niños con AD/HD a menudo se comportan bien en nuevas situaciones, especialmente aquéllas con una persona. Por lo tanto, un experto bien preparado en hacer un diagnóstico sabe que no debe tomar una determinación basada sólo en la conducta del niño durante el rato que pasan juntos.
Los exámenes médicos sofisticados--como por ejemplo el "EEG" (para medir la actividad eléctrica del cerebro) o "MRI" (un rayo X para fotografiar la anatomía del cerebro)--NO constituyen parte de la evaluación rutinaria. Tales exámenes se hacen sólo cuando el médico experto en hacer el diagnóstico sospecha otro problema, y aquellos casos son raros. De igual manera, la tomografía para estudiar la emisión de positrones (PET Scan) ha sido utilizada recientemente para propósitos de estudio, aunque no forma parte de la evaluación.
Tras completar la evaluación, el experto en hacer el diagnóstico hará una de las siguientes tres determinaciones:
1. el niño tiene AD/HD;
2. el niño no tiene AD/HD aunque sus dificultades son el resultado de otro desorden u otros factores; o
3. el niño tiene AD/HD y otro desorden (una condición co-existente).
Para tomar la primera determinación -- que el niño tiene AD/HD -- el profesional considera los resultados en relación a los criterios establecidos en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (IV edición), el DSM-IV de la American Psychiatric Association (1994). Un criterio muy importante para el diagnóstico es que los síntomas del niño deberán estar presentes anterior a los siete años de edad. Ellos deberán ser, además, inapropiados a la edad del niño y causar impedimentos clínicamente significantes en el funcionamiento social y académico.
Para tomar la segunda determinación -- que las dificultades del niño son el resultado de otro desorden u otros factores -- el profesional considera aquellos criterios excluyentes encontrados en el DSM-IV y sus conocimientos de desórdenes con sintomalogía similar. De acuerdo al DSM-IV, "Desorden Deficitario de la Atención e Hiperactividad no es diagnosticado si los síntomas se pueden explicar mejor por otro desorden mental (por ejemplo, trastorno del estado de ánimo, trastorno de ansiedad, trastorno disociativo, trastorno de la personalidad, cambio de personali-dad por causa de una condición médica general, o un desorden relacionado al abuso de substancias). En todos estos desórdenes, los síntomas de falta de atención comienzan típicamente después de los 7 años de edad, y la historia de ajuste escolar durante la niñez no se caracteriza por una conducta disruptiva ni por quejas del maestro sobre la falta de atención, hiperactividad, o conducta impulsiva" (APA, 1994, pág. 83).
Además, aquellos factores que causan tensión psico-social como por ejemplo, el divorcio de los padres, abuso de niños, la muerte de un ser querido, rupturas en el ambiente (tales como un cambio de residencia o escuela), u otros desastres pueden resultar en síntomas temporáneos de falta de atención, impulsividad, y sobreactividad. Bajo estas circunstancias, los síntomas generalmente surgen repentinamente y por lo tanto, no tendrían una historia de largo plazo. Por supuesto, el niño puede tener AD/HD y al mismo tiempo experimentar tensión psico-social, así es que tales eventos no significan que se debe automáticamente descartar la existencia de AD/HD.
Para tomar la tercera determinación--que el niño tiene AD/HD y una condición co-existente--la persona que hace la evaluación debe primero estar conciente de que AD/HD puede y a menudo sí existe junto con otras dificultades, especialmente discapacidades del aprendizaje, desorden de oposición desafiante, y desorden de la conducta. Todos los factores deben ser considerados para asegurar que las dificultades del niño sean evaluadas y manejadas compren-sivamente.
Claramente, el diagnóstico no es tan fácil como leer una lista de síntomas y luego decir, "¡Este niño tiene AD/HD!" Este Briefing Paper explora el asunto del diagnóstico en detalle, porque nadie quiere que los niños sean mal diagnosticados. Mientras más sabemos como padres, más podemos ayudar a nuestros niños a tener éxito. Probablemente no será necesario que aprendamos a utilizar el DSM-IV, pero sí necesitamos saber que la persona que hace la evaluación de nuestro niño está usando los criterios específicos para AD/HD y todos los componentes para una evaluación comprensiva.
¿Cual es el tratamiento para el AD/HD?
No hay ninguna cura ni tratamiento rápido para el AD/HD. Sin embargo, los síntomas pueden ser controlados a través de una combinación de esfuerzos, y los cuales deben ser diseñados para asistir al niño en cuanto a conducta, educación, psicología, y en muchos casos, farmacológicamente.
Este sistema, conocido como manejo multi-modal, consiste de cuatro partes básicas: educación sobre y comprensión de AD/HD, manejo de conducta, intervenciones educativas apropiadas, y, con frecuencia, medicamentos. En algunos casos, se recomienda asesoramiento familiar.Comprendiendo el AD/HD
AD/HD ha sido caracterizado de una discapacidad que depende del ambiente. Las personas importantes en la vida de aquéllos que tienen AD/HD necesitan entender que surgirán o disminuirán dificultades en relación a las demandas y expectaciones ambientales. A menudo surgen problemas en aquellos ambientes donde se espera que los niños sean vistos pero no escuchados, donde deben poner atención o utilizar auto-control. A menudo, cuando los niños con AD/HD no satisfacen estas expectaciones, tratamos de cambiar a los niños en lugar de cambiar los aspectos del ambiente, incluyendo nuestras acciones y reacciones.
Los padres y maestros deben estar al tanto de los síntomas del AD/HD y cómo éstos impactan la habilidad del niño para funcionar en el hogar, escuela, y situaciones sociales. Cuando los adultos presentes en la vida del niño comprendan la naturaleza del desorden, entonces podrán estructurar las situaciones para que el niño pueda comportarse apropiadamente y lograr el éxito. Recuerde, el niño que tiene dificultad con la atención, control de impulsos, y en la regulación de actividad física necesita ayuda y que lo animen para manejar estos problemas.
A través de la comprensión del desorden se logra cambiar la manera de considerar la conducta del niño. Este cambio establece la fundación para el uso efectivo de los otros componentes del sistema de manejo de AD/HD". (Extraído de old.nichcy.org)
Pueden encontrar información detallada en: http://old.nichcy.org/pubs/spanish/fs14stxt.htm
Lic. Celia Débora Cortés
Consultas: licenciada_cortes@hotmail.com
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